El Testamento de un excéntrico
El Testamento de un excéntrico EN LA CASA DE SOUTH HALSTEDT STREET
El dĂa 1.Âş de junio la puerta de la casa nĂşmero 3997, de South Halstedt Street, en Chicago, se abrĂa a las ocho de la mañana ante un joven que llevaba a la espalda sus trebejos de pintor, y al que seguĂa un negro conduciendo una maleta.
CalcĂşlese cuál serĂa la sorpresa y tambiĂ©n la alegrĂa de la señora Real cuando su hijo entrĂł en la habitaciĂłn de ella y pudo estrecharle entre sus brazos.
—¡Tú, Max…! ¿Eres tú?
—En persona, madre.
—¡TĂş, en Chicago, cuando deberĂas estar…!
—¿En Richmond? —preguntó Max.
—SĂ… En Richmond.
—TranquilĂzate, madre. Tengo tiempo de sobra para ir a Richmond; y como Chicago se encontraba en mi itinerario, tenĂa el derecho de detenerme aquĂ algunos dĂas y pasarlos a tu lado…
—Pero, hijo, te expones a faltar…
—¡Bah! Nunca será falta el haberme detenido en mi camino para abrazarte… ¡He estado dos semanas sin verte!
—¡Ah, Max, qué deseos tengo de que termine esta partida!
—¡También yo!
—¡En provecho tuyo, claro está!
