El Testamento de un excéntrico
El Testamento de un excéntrico UNA GRAN NOTICIA PARA EL TRIBUNE
Harris T. Kymbale, como se recordará, hallábase en persona en las oficinas del Olympia, antes de mediodía del día 18 de junio. Estaba, pues, en su sitio, rendido por la fatiga, aniquilado moral y físicamente, lo que no es de extrañar después de aquel recorrido en tripleta. Casi desvanecido sobre un banco de la mencionada oficina, el periodista había podido responder: «¡Presente!», cuando el empleado dijo: «Hay un telegrama para Harris T. Kymbale».
Algunos minutos después, recobrado de su decaimiento gracias a una eficaz mezcla de whisky y ginebra, pudo conocer el texto del telegrama, que rezaba así:
Chicago, 8 h. 13.
Kymbale. Olympia, Washington.
Nueve, por cinco y cuatro. Yankton, Dakota del Sur.
TORNBROCK.
