El Testamento de un excéntrico

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CAPÍTULO XIII

LAS ÚLTIMAS JUGADAS DEL MATCH HYPPERBONE

Inútil es describir el estado de alma de Lissy Wag cuando se separó de Max Real para ir a ocupar su puesto en Richmond. Habiendo partido en la noche del día 13, no podía la joven sospechar que al día siguiente la suerte haría por Max Real lo que por ella había hecho; es decir, darle la libertad y devolverle la ocasión de «ponerse en línea» en el extenso campo de carreras de los Estados Unidos de América.

Llena de tan vivas emociones, concentrada en sí misma, Lissy Wag se había hundido en un rincón del vagón, y Jovita Foley, sentada junto a ella, no intentó molestar a su compañera con inoportuna conversación.

De San Luis a Richmond sólo hay setecientas millas a través de Missouri, Kentucky, Virginia occidental y Virginia oriental. En la mañana del día 14 las dos viajeras llegaron a Richmond, donde debían esperar el próximo telegrama del notario Tombrock. No se olvidará que Max Real había resuelto no abandonar San Luis hasta que fuera conocida la jugada del día 20, con la idea de que tal vez pudiera encontrarse con Lissy Wag cuando se trasladara a Filadelfia a remplazar a Tom Crabbe.

Fácilmente se imaginará la alegría de las dos amigas —alegría más moderada en una, estrepitosa y expresiva en la otra— cuando a su llegada leyeron en los periódicos de Richmond la libertad de Max Real.


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