Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos En fin: preciso era rendirse a la evidencia. ¡El capitán Len Guy, que conocÃa a Patterson, acababa de encontrarle en aquel cuerpo helado!... ¡Era el que acompañaba al capitán de la Jane cuando, durante una escala, habÃa enterrado la botella en las Kerguelen, la botella que encerraba el documento, de cuya autenticidad yo dudaba! ¡Y desde hacÃa once años, los sobrevivientes de la goleta inglesa estaban allá... en aquellos parajes, sin esperanza de ser socorridos!... A mi espÃritu sobrexcitado acudieron dos nombres iguales, que iban a explicarme el interés que nuestro capitán tenÃa por cuanto se relacionaba con la historia de Arthur Pym.
Len Guy se volvió hacia mÃ, y mirándome, dijo:
-¿Cree usted ahora?...
-¡SÃ! ¡SÃ!... - balbuceé.-Pero el capitán William. Guy, de la Jane...
-¡Y el capitán Len Guy, de la Halbrane, son hermanos!exclamó con fuerte voz, que fue oÃda por toda la tripulación. Después... cuando nuestras miradas se volvieron al sitio en que el témpano flotaba, la doble influencia de los rayos del sol y de las aguas de aquella latitud habÃa producido su efecto y ya no quedaba huella alguna de tales restos en la superficie del mar.