Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Debo advertir que durante los tres dÃas que siguieron al del encuentro del témpano, el capitán Len Guy no se habÃa mostrado sobre el puente más que para tomar altura. Terminada la operación, encerrábase en su camarote, y yo no tenÃa ocasión de verle, excepto en las horas de las comidas. Taciturno hasta el mutismo, nada se hubiera podido sacar de él. El mismo Jem West no lo hubiera conseguido. De forma que yo me mantenÃa en la reserva más absoluta. En mi opinión, llegarÃa el momento en que Len Guy me hablase de su hermano William, y de las tentativas que pensaba efectuar para salvarle a él y a sus compañeros. Pero, lo repito, dada la estación, aquella hora no habÃa llegado cuando la goleta, el 6 de Septiembre, arrojó el ancla a 18 brazas de profundidad cerca de la gran isla, en la costa Noroeste, en Ansielung, al fondo de la bahÃa Falmouth, precisamente en el mismo sitio en el que, según la narración de Arthur Pym, ancló la Jane. He dicho la gran isla porque el grupo de Tristán de Acunha comprende otras dos de menor importancia.