Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos A las diez, y al mediodÃa, se practicaron las observaciones con gran exactitud, mostrándose el cielo de una pureza extraordinaria. Los cálculos dieron: 74º 45’ por latitud y-lo que no podÃa sorprendernos-39º 15’ de longitud. La vuelta que nos habÃa impuesto el costear el banco de hielo, la necesidad de doblarle por su extremidad oriental, habÃan obligado a la Halbrane a apartarse de su camino unos cuatro grados al Este. Establecida su situación, el capitán Len Guy hizo poner el cabo al Suroeste a fin de volver al meridiano 43, mientras adelantaba hacia el Sur. No he de recordar que las palabras mañana y noche, de las que me serviré a falta de otras, no indican ni el nacimiento ni la postura del sol. El disco radiante, describiendo espiral no interrumpida por encima del horizonte, no cesaba de alumbrar el espacio. Algunos meses después desaparecÃa. Sin embargo, durante el frÃo y sombrÃo perÃodo del invierno antártico, el cielo estarÃa casi diariamente iluminado por las auroras polares.
Tal vez serÃamos más tarde testigos de aquellos fenómenos de inexplicable esplendor, donde la influencia eléctrica se manifiesta con tanto poder. Según la relación de Arthur Pym del 1º al 4 de Enero del año 1828, la travesÃa de la Jane no se efectuó sin graves complicaciones debidas al mal tiempo. Una fuerte tempestad del Nordeste lanzó contra ella témpanos que la rompieron el timón.