Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Sin embargo, convenía no permitir que la indisciplina y la desanimación entrasen a bordo, y así, aquel día, deseoso de levantar los espíritus, el capitán Len Guy, a petición mía, reunió a la tripulación bajo el palo mayor y habló en estos términos:
-Marineros de la Halbrane: desde nuestra partida de la isla Tsalal, la goleta ha ganado dos grados hacia el Sur, y conforme al contrato firmado por el señor Jeorling, os anuncio que habéis adquirido 2.000 doláres por grado, los que os serán pagados a la terminación del viaje.
Hubo algunos murmullos de satisfacción, pero no hurras, a no ser los que lanzaron, sin encontrar eco, el contramaestre Hurliguerly y el cocinero Endicott.
XXI