La casa de vapor
La casa de vapor Además, hay que observar que nuestro itinerario no nos apartaba mucho de las provincias habitadas de la penÃnsula. La India no es un desierto y, con tal de no reparar en el gasto y de no economizar las rupias, es fácil proporcionarse no solamente lo necesario, sino también lo superfluo. Quizá cuando vayamos a invernar en las regiones septentrionales de las faldas del Himalaya, podremos vernos reducidos a nuestros propios recursos; pero aun en ese caso será fácil hacer frente a las exigencias de una vida cómoda. El espÃritu práctico de nuestro amigo Banks lo habÃa previsto todo, y podÃamos confiar en él.
En suma, véase el itinerario de ese viaje, tal como se determinó en principio, salvo las modificaciones que circunstancias imprevistas pudieran aconsejar.
Salir de Calcuta siguiendo el valle del Ganges hasta Allahabad; subir a través del reino de Oude hasta las primeras estribaciones del Tibet; acampar durante algunos meses ya en un sitio ya en otro, dando al capitán Hod facilidades para organizar sus cacerÃas, y después bajar hasta Bombay.
Era una expedición de novecientas leguas, pero nuestra casa y todo su personal viajaba con nosotros, y en estas condiciones ¿quién se negarÃa a dar muchas veces la vuelta al mundo?