La casa de vapor
La casa de vapor —Nada —respondió el ingeniero—. Es probable que el gobernador de Bombay haya sido engañado otra vez y que no sea cierta la aparición de Nana Sahib en aquella presidencia.
—Es probable, en efecto —respondió el capitán—, porque de otro modo ese rebelde hubiera ya dado mucho que decir.
—De todos modos —dijo Banks—, tengo prisa por salir de este valle del Ganges, que ha sido teatro de tantos desastres durante la rebelión de los cipayos desde Allahabad hasta Cawnpore. Sobre todo, procuremos no pronunciar el nombre de esta ciudad ni el de Nana Sahib delante del coronel. Dejémosle dueño de sus pensamientos.
Al dÃa siguiente, Banks quiso también acompañarme durante las tres horas que iba a dedicar a visitar la ciudad de Allahabad.
HabrÃan sido necesarios tres dÃas para ver bien las tres ciudades que la componen; pero, en suma, es menos curiosa que Benarés, aunque se cuenta también entre las ciudades santas.