La casa de vapor
La casa de vapor —Dentro de dos dÃas estaremos allà —respondió el ingeniero.
—¿Y después? —preguntó nuevamente Munro.
—Después —respondió Banks— continuaremos nuestra expedición hacia el norte de la India.
—SÃ, sÃ, al norte, al norte —dijo el coronel, con una voz que me conmovió hasta el fondo del corazón.
Sin duda alguna, sir Edward Munro conservaba todavÃa alguna esperanza de que no hubiera muerto Nana Sahib en el encuentro con las tropas inglesas. ¿TenÃa razón contra lo que parecÃa ser la evidencia misma?
El porvenir nos lo dirÃa.