La casa de vapor
La casa de vapor —Y bien, mi capitán —preguntó Banks—, ¿qué piensa usted de la mansedumbre de los elefantes de la India?
—¡Bah! —replicó el capitán Hod—. Ese furor no es nada en comparación al de las fieras. Si en vez de ese centenar de paquidermos hubiera habido unos treinta tigres, apuesto mi empleo a que no habrÃa quedado vivo uno solo de nosotros para contar la aventura.
Llegamos al fin a la orilla del lago.