La estrella del sur
La estrella del sur Desde que los cuatro pretendientes salieron en pos de Matakit. John Watkins se habÃa mostrado de un humor cada vez peor. Cada dÃa, cada semana que pasaba, parecÃa agregar un obstáculo más disminuyendo las probabilidades que creÃa tener de recobrar el diamante. Además le faltaban sus comensales diarios, James Hilton, Friedel, Annibal Pantalacci, y hasta el propio Cyprien Méré, a quien se habÃa acostumbrado a ver tan frecuentemente junto a él. RevolvÃase pues, ante su botella de ginebra y, preciso es decir, los suplementos alcohólicos que ingerÃa no eran los más a propósito para dulcificar su carácter.
Y no era esto solo. En la granja se tenÃan serios motivos de inquietud sobre la suerte de los que sobrevivÃan a la expedición. Esta inquietud la habÃa traÃdo Bardik. Éste, que, en efecto, habÃa sido hecho prisionero por una partida de cafres, como pensaron desde luego sus compañeros, habÃa logrado escaparse algunos dÃas después. De vuelta al Griqualandia, habÃa comunicado a mister Watkins la muerte de James Hilton y de Friedel. Mal augurio era éste para los sobrevivientes de la expedición. Cyprien Méré, Annibal Pantalacci y el chino.
