La vuelta al mundo en 80 días
La vuelta al mundo en 80 días Durante aquella mañana, más allá de la estación de Malligaum, los viajeros atravesaron este territorio funesto tantas veces ensangrentado por los sectarios de la diosa Kali. Cerca se elevaba Elora con sus pagodas admirables, no lejos la célebre Aurungabad, la capital del indómito Aurengyeb, ahora simple capital de una de las provincias agregadas del reino de Nizam. En esta región era donde Feringhea, el jefe de los thugs, el rey de los estranguladores, ejercía su dominio. Estos asesinos, unidos por un lazo impalpable, estrangulaban, en honor de la diosa de la Muerte, víctimas de toda edad, sin derramar nunca sangre y hubo un tiempo en que no se podía recorrer paraje alguno de aquel terreno sin hallar algún cadáver. El gobierno inglés ha podido impedir en gran parte esos asesinatos; pero la espantosa asociación sigue existiendo y funciona todavía.
A las doce y media, el tren se detuvo en la estación de Burhampur, y Picaporte pudo procurarse a precio de oro un par de babuchas, adornadas con abalorios.
Los viajeros almorzaron con rapidez y salieron para la estación de Assurghur, después de haber costeado el río Tapty, que desagua en el golfo de Cambaye, cerca de Surate.