La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas A fin de abreviar la distancia, el guÃa dejó a la derecha el trazado de la vÃa cuyos trabajos se estaban ejecutando. El ferrocarril, a causa de los obstáculos que ofrecÃan las caprichosas ramificaciones de los montes Vindhias, no seguÃa el camino más corto, que era el que importaba tomar. El parsi, muy familiarizado con los senderos de su paÃs, pretendÃa ganar unas veinte millas atajando por la selva, y le dejaron actuar a su criterio.
Phileas Fogg y Francis Cromarty, metidos hasta el cuello en sus cuévanos, iban muy traqueteados por el rudo trote del elefante, a quien imprimÃa su conductor una marcha rápida. Pero soportaban la situación con la flema más británica, hablando por otra parte poco y viéndose apenas el uno al otro.