La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas Durante los primeros dÃas de la travesÃa, la princesa Aouda contrajo mayor intimidad con Phileas Fogg. En todas ocasiones le manifestaba el más vivo reconocimiento. El flemático caballero la escuchaba, en apariencia al menos, con la mayor frialdad, sin que una entonación ni un ademán revelasen la más ligera emoción. Cuidaba que nada faltase a la joven. A ciertas horas acudÃa regularmente, si no a hablar, al menos a escucharla. CumplÃa con ella los deberes de urbanidad más estricta, pero con la gracia y la imprevisión de un autómata cuyos movimientos se hubiesen dispuesto para ese fin. Aouda no sabÃa qué pensar de ello, pero Picaporte le habÃa explicado algo de la excéntrica personalidad de su amo. Le habÃa instruido de la apuesta que le hacÃa dar la vuelta al mundo. La princesa Aouda se habÃa sonreÃdo; pero al fin le debÃa la vida, y su salvador no podÃa salir perdiendo en que ella lo viese al través de su reconocimiento.