La vuelta al mundo en 80 días
La vuelta al mundo en 80 días El tiempo, bastante bello hasta entonces, cambió con el último cuarto de luna. La mar se puso gruesa. El viento arreció, pero felizmente por el Sureste, lo cual favorecía la marcha del vapor. Cuando era manejable, el capitán hacía desplegar velas. El Rangoon, aparejado en bergantín, navegó a menudo con sus dos gavias y trinquete aumentando su velocidad bajo la doble acción del vapor y del viento. Así se recorrieron sobre una zona estrecha y a veces muy penosa las costas de Anam y Cochinchina.
Pero la culpa la tenía más bien el Rangoon que el mar; y los pasajeros, que se sintieron la mayor parte enfermos, debieron achacar su malestar al buque.