La vuelta al mundo en 80 días
La vuelta al mundo en 80 días -Allí en la esquina de la plaza -respondió el inspector, indicando una casa que distaba unos doscientos pasos.
-Entonces, voy a buscar a mi amo, que no tendrá mucho gusto en molestarse.
Después de esto, el pasajero saludó a Fix y se volvió a bordo del vapor.
El inspector volvió al muelle y se dirigió con celeridad al despacho del cónsul; en seguida, por petición suya, urgente, fue introducido a la presencia de dicho funcionario.
-Señor cónsul -le dijo sin más preámbulo-, tengo poderosas presunciones para creer que nuestro hombre ha tomado pasaje a bordo del "Mongolia".
Y Fix refirió lo que había pasado entre el criado y él con motivo del pasaporte.
-Bien, señor Fix -respondió el cónsul-, no sentiría ver el rostro de ese bribón. Pero tal vez no se presentará si es lo que suponéis. Un ladrón no procura dejar detrás de sí rastros de su paso, sobre todo no siendo obligatoria la formalidad del pasaporte.
-Señor cónsul -respondió el agente-, si como debemos suponerlo es hombre entendido, vendrá.
-¿A hacer visar su pasaporte?
