La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —Lo deseo, señor Fix, porque se trata de un robo importante.
—Un robo soberbio —respondió el agente entusiasmado—. ¡Cincuenta y cinco mil libras! ¡No siempre tenemos semejantes ocasiones!¡Los ladrones se van haciendo muy mezquinos! ¡La raza de los Sheppard se va extinguiendo! ¡Ahora se hacen ahorcar tan sólo por algunos chelines!
—Señor Fix —respondió el cónsul—, habláis de tal manera que os deseo ardientemente buen éxito; pero, os repito, lo creo difÃcil en las condiciones en que os encontráis. ¿Sabéis que con las señas que habéis recibido, ese ladrón se parece absolutamente a un hombre de bien?
—Señor cónsul —respondió dogmáticamente el inspector de policÃa—, los grandes ladrones se parecen siempre a los hombres de bien. Ya comprenderéis que los que tienen traza de bribones no tienen más que un recurso, que es el de ser probos, sin lo cual serÃan presos con facilidad. Las fisonomÃas honradas son las que con más frecuencia hay que desenmascarar. Convengo en que este trabajo es dificultoso, siendo más bien hijo del arte que del oficio.
Entretanto, el muelle se iba animando poco a poco. Marineros de diversas nacionalidades, comerciantes, corredores, mozos de cordel y fellahs afluÃan allà para esperar la llegada del vapor, que no debÃa estar muy lejos.