La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas ¿Qué hacÃa Phileas Fogg durante aquel tiempo? ¿Pudiera creerse que siempre inquieto y ansioso se preocupaba de los cambios de viento perjudiciales a la marcha del buque, de los movimientos desordenados del oleaje que podÃan ocasionar un accidente a la maquina, en fin, de todas las averÃas posibles que obligando al "Mongolia" a arribar a algún puerto hubiesen comprometido el viaje?
De ningún modo; o si pensaba en estas eventualidades, no lo dejaba cuando menos traslucir. Era siempre el hombre impasible, el miembro imperturbable del Reform-Club, a quien ningún incidente o accidente podÃa sorprender. No parecÃa mucho más conmovido que el cronómetro de a bordo. Raras veces se le veÃa sobre el puente. Poco cuidado te daba observar aquel Mar Rojo, tan fecundo en recuerdos y teatro de las primeras escenas históricas de la humanidad. No acudÃa a reconocer las curiosas poblaciones diseminadas por sus orillas y cuyos pintorescos perfiles se destacaban de vez en cuando en el horizonte. Ni siquiera pensaba en los peligros de aquel golfo, de que siempre han hablado con espanto los antiguos historiadores Estrabón, Arriano, Artemidoro, Edris, en el cual no se aventuraban los navegantes antiguamente sin haber consagrado su viaje con sacrificios propiciatorios.