La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas 
Picaporte se detuvo, según su costumbre.
—¡Qué curioso es eso, qué curioso! —decÃa Picaporte volviendo a bordo—. Me convenzo de que no es inútil viajar si se quieren ver cosas nuevas.
A las seis de la tarde, el Mongolia batÃa con las alas de su hélice las aguas de la rada de Adén y surcaba poco después el mar de las Indias. Se concedÃan ciento sesenta y ocho horas para hacer la travesÃa entre Adén y Bombay. Por lo demás, el mar fue favorable. El viento era Noroeste y las velas pudieron ayudar al vapor.