La vuelta al mundo en 80 días
La vuelta al mundo en 80 días —Espero que no os volverá a suceder —respondió simplemente Phileas Fogg tomando asiento en uno de los vagones del tren.
El pobre mozo, desconcertado y descalzo, siguió a su amo sin hablar palabra.
Fix iba a subir en otro vagón, cuando lo detuvo una idea que modificó súbitamente su proyecto de partida.
—No; me quedo —dijo—. Un delito cometido en territorio indio… Ya tengo asegurado a mi hombre.
En aquel momento la locomotora dio un vigoroso silbido, y el tren desapareció en la oscuridad.