Las Indias Negras
Las Indias Negras James Starr retornaba una vez más al punto de partida. Por otra parte, el ingeniero conocía a Simon Ford como un hábil minero, particularmente dotado del instinto de su trabajo. No le había vuelto a ver desde la época en que habían abandonado las explotaciones de la mina. Hasta el momento de recibir la carta ignoraba qué había sido del antiguo capataz. No hubiera podido decir de qué se ocupaba, ni dónde vivían con su mujer y su hijo. Todo lo que sabía era que había recibido una cita en el pozo Yarow, y que Harry, el hijo del viejo todo el día siguiente. Se trataba pues de visitar la mina Dochart.
-¡Iré! -se dijo James Starr, que sentía aumentar su excitación a medida que avanzaba la hora que lo acercaba a una decisión definitiva.
El digno ingeniero pertenecía a esa categoría de personas que tienen siempre el cerebro presto a entrar en ebullición en cualquier momento.