Las Indias Negras
Las Indias Negras El ingeniero James Starr fue también impuesto de todo lo ocurrido y al dÃa siguiente, cuando ya la niña estaba repuesta por el descanso y los cuidados, pudo interrogarla a sus anchas. De la conversación surgió que la joven ignoraba todo lo relativo al mundo exterior. Muchas preguntas quedaron sin respuesta, debido a que no conocÃa el significado de muchas palabras, sobre todo las que se referÃan a la cronologÃa del tiempo.
Tampoco se pudo saber si la morada permanente de Nell habÃa sido la profundidad de la gruta, pues la niña se aterrorizaba al sólo mencionarlo.
-¿Quieres quedarte con nosotros? -le preguntó el ingeniero-. ¿O prefieres volver a donde estabas... ?
A la primera de estas preguntas la niña respondió con todo énfasis:
-¡Oh, sÃ! ¡Claro que sÃ!
En cambio, a la segunda contestó con un grito de horror y luego se cerró en un obstinado silencio.
La menor referencia al pasado de la niña, ocasionaba en ésta fuertes crisis de miedo. Por lo tanto resolvieron no mortificarla más con esa clase de preguntas.