Las Indias Negras
Las Indias Negras El pánico llegaba al lÃmite; algunas familias de mineros, enloquecidas, se precipitaban hacia el túnel, para llegar rápidamente a la superficie. Algunos temÃan que el mar hubiese hecho excursión en la hullera, cuyas galerÃas se prolongaban hasta el Mar del Norte. Pero en tal caso las excavaciones, por grandes que fuesen, se habrÃan visto cubiertas totalmente por las aguas, y ninguno de los habitantes de la Nueva Aberfoyle hubiera salido con vida. En momentos en que los primeros fugitivos llegaban orificio del túnel, se hallaron frente a frente con Simon Ford.
-¡Deteneos! -gritó el viejo capataz-. ¡Si nuestra ciudad hubiese sido invadida, la inundación correrÃa más rápido que nadie, y todos habrÃamos sido atrapados! ¡Pero las aguas no siguen creciendo! ¡Todo peligro ha pasado!
-¿Y los compañeros que trabajan en las galerÃa? --preguntaron algunos mineros.
-No hay nada que temer. ¡La explotación se hace a un nivel superior al nivel del lago!
Los hechos dieron la razón a Simon. La inundación se habÃa producido súbitamente, pero repartidas las aguas en el piso inferior de la enorme mina, su único efecto fue aumentar en algunos pies el nivel del lago Malcolm. Coal City no estaba en peligro, y era dable imaginar que no habÃa habido vÃctimas.