Las Indias Negras
Las Indias Negras Recorría el extremo sudoeste de la mina con su fanal en la mano, cuando de pronto le pareció que una luz acababa de apagarse a un centenar de metros de distancia. El muchacho se precipitó hacia la luz sospechosa.
Búsqueda inútil. Pero como Harry no admitía para las cosas físicas una explicación sobrenatural, concluyó por imaginar que efectivamente había un desconocido que rondaba por la mina. Al no tener resultados en su búsqueda, dejó que el azar le ayudara a desentrañar el misterio. De tanto en tanto siguió viendo a lo lejos luces, que desaparecían casi inmediatamente, y se vio obligado a aceptar que era imposible descubrir las causas. Si Jack Ryan y los otros supersticiosos lugareños hubieran visto esas luces, habrían atribuido a causas sobrenaturales las luces misteriosas. Pero Harry no pensaba lo mismo, y tampoco el viejo Simon Ford. Lo interesante era que en ningún momento se había ejercitado acto alguno de violencia contra ambos.
Si la roca caída a los pies de James Starr había sido arrojada por una mano criminal, ése era el primer acto de tal naturaleza cometido. El ingeniero pensaba que se trataba de un desprendimiento natural, pero Harry no fue de esa opinión. Sin un impulso humano nunca hubiera podido trazar ese recorrido...