Las Indias Negras
Las Indias Negras -¡No charles tanto y súbete a mis hombros, Harry. El viejo Simon todavía puede soportar el peso de su hijo sobre sus espaldas... El anciano minero se acercó lo más posible a la pared y Harry, con su pico, destapó la parte de la pared obturada. De inmediato oyeron el característico "puf" del gas al salir con cierta presión. Harry acercó la llama de la lámpara y de inmediato pudieron escuchar una detonación... y una pequeña llamita roja, con ribetes azulados, comenzó a errar por la superficie de la pared como un "fuego de San Telmo".
-¡Hurra! ¡Hurra! ¡Hurra! ... ¡El gas está ardiendo! ¿Lo ve usted, señor Starr? ¡El filón no puede estar lejos...!
CAPITULO 8