Los exploradores del siglo XIX
Los exploradores del siglo XIX Si Lesson compara los carolinos con los chinos y los japoneses, Lutke por el contrario, encuentra en sus grandes ojos salientes, en sus labios gruesos, su nariz remangada, un aire de familia con los habitantes de las Sandwich y de Tonga. La lengua no tiene la menor semejanza con la japonesa, mientras que la presenta muy grande con la de los tongueses.
Lutke invirtió el tiempo de su permanencia en Manila para aprovisionar y reparar la corbeta, y el 30 de enero salió de esta posesión española para regresar a Rusia, adonde llegó el 6 de setiembre de 1829, echando el ancla en la rada de Cronstadt.
Sólo resta ahora decir lo que había ocurrido a la corbeta la Moller después de su separación en Valparaíso. Desde Tahití llegó al Kamschatka y desembarcó en Petropaulowsky una parte de su cargamento. Después había hecho rumbo para Unalachka en agosto de 1827, permaneciendo allí un mes. Luego hizo un reconocimiento de la costa occidental de la América, abreviado por el mal tiempo; después de una estación en Honolulú hasta febrero de 1828, había descubierto la isla Moller, reconocido las de Neker, Gardner y Lissianeky, y señalado a seis millas al Sur de ésta un arrecife muy peligroso.