Los exploradores del siglo XIX
Los exploradores del siglo XIX La reciente intervención de éstos en España, los colocaba, en efecto, en una situación bastante delicada respecto del gobernador don Juan Antonio Martínez, nombrado por el gobierno de las Cortes que los franceses acababan de derribar. Los temores no se confirmaron, y el comandante halló en las autoridades españolas, con el concurso más explícito, la más activa benevolencia.
La bahía de Cavile, donde habían anclado los buques, estaba llena de fango, y era, sin embargo, el puerto principal de lae Filipinas. Los españoles poseían en ella un arsenal bien pertrechado, en el que trabajaban los indios de las cercanías, obreros diestros e inteligentes, aunque perezosos hasta el extremo.
Mientras se procedía al revestimiento de la Thétis y a los trabajos importantes que reclamaba el estado de la Esperanza, los empleados de la administración militar y los oficiales, vigilaban en Manila la confección de víveres y cordelería. Ésta se hacia de abacá, fibra de un bananero, que se llama vulgarmente cáñamo de Manila, y aunque citado por su mucha elasticidad, no prestó un buen servicio en los buques.