Los exploradores del siglo XIX
Los exploradores del siglo XIX Éstos son los únicos testimonios del interés que las pasiones desencadenadas y las luchas fratricidas permitieron dar al gobierno francés en favor de la ciencia geográfica. Posteriormente Napoleón en Egipto, rodeándose de un brillante estado mayor de hombres científicos y de artistas distinguidos, hizo reunir los materiales de la grande y hermosa obra que fue la primera que dio una idea exacta, aunque incompleta, de la antigua civilización de la tierra de los Faraones. Pero cuando al general Bonaparte sucedió el emperador Napoleón, el egoísta soberano, sacrificándolo todo a su detestable pasión de la guerra, no quiso que le volviesen a hablar más de exploraciones, ni de viajes, ni de descubrimientos. Consideraba que esto hubiera sido robarle los hombres y el dinero que necesitaba. El consumo que de ellos hacia era demasiado grande para que no creyera que era desperdiciarlos en cosas fútiles emplearlos en los adelantos de la ciencia, y así se vio que por algunos millones cedió a los Estados Unidos los últimos restos del imperio colonial francés en América, Por fortuna los demás pueblos no estaban oprimidos por aquella mano de hierro; y aunque ocupados en la guerra contra la Francia, encontraron todavía hombres de buena voluntad que extendieron el campo de los conocimientos geográficos, constituyeron la geología sobre bases verdaderamente científicas y procedieron a las primeras investigaciones lingüísticas y etnográficas. El sabio geógrafo Maltebrun en un artículo que publicó en 1817 a la cabeza de los Nuevos Anales de Viajes, marca minuciosamente y con gran precisión el estado de nuestros conocimientos geográficos a principios del siglo XIX y los muchos desiderata de la ciencia. En este artículo enumera los progresos ya hechos por la navegación, la astronomía y la lingüística; y lejos de ocultar los descubrimientos como lo habían hecho por celos la Compañía de la bahía de Hudson y la Compañía de las Indias, funda academias, publica Memorias y estimula los viajes. La guerra misma es utilizada y el ejército francés recoge en Egipto los materiales de una inmensa obra.
