Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur -¡Animo, ánimo! -decÃa Glenarvan que sostenÃa con un brazo a Paganel y nadaba con el otro. El mayor nadaba tranquilamente; los marinos no tenÃan dificultad ninguna y Roberto, tomado de las crines de Thauka, se dejaba remolcar hacia el árbol. A los pocos minutos todos llegaron hasta él; el agua alcanzaba hasta donde las ramas se abrÃan, allà se subió Thalcave, levantó a Roberto y ayudó a los otros a encaramarse sin demasiada dificultad.
Mientras tanto Thauka era arrastrado por la corriente y lanzaba fuertes relinchos como llamando a su dueño.
-¿Lo abandonas? -preguntó Paganel.
- ¡Abandonarlo! -exclamó el indio al mismo tiempo que se sumergÃa en las aguas embravecidas y nadaba hacia su animal; al poco rato lo alcanzó, apoyó su brazo en el cuello del noble caballo y ambos, flotando a favor de la corriente, se perdieron en el horizonte.
CAPITULO 23
