Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur Al llegar los viajeros, huyó hacia las ramas superiores una bandada de centenares de pájaros que parecÃan protestar por la presencia de estos extraños. Inmediatamente que subieron al árbol el joven Grant y el ágil Wilson se encaramaron a las ramas más altas y desde allà abarcaron la enorme extensión de agua que los rodeaba por todas partes; ningún otro árbol resistÃa ya el empuje de las aguas, en las que se veÃa pasar, empujados por la corriente, ramas, animales ahogados, maderas e incluso un árbol que flotaba llevando una familia de rugidores yaguarás que se sostenÃan fuertemente con sus garras. Más lejos vieron un punto negro, casi invisible: eran Thalcave y Thauka que ya desaparecÃan de la vista.
- ¡Amigo Thalcave! -exclamó Roberto tendiendo hacia él sus brazos.
-Se salvará -respondió Wilson-. Pero bajemos ya con nuestros compañeros. Descendieron y hallaron a todos acomodados en la bifurcación del tronco: la situación era muy seria para los huéspedes del ombú, pero no perdÃan la calma. Glenarvan ordenó hacer unas marcas en el tronco para controlar si las aguas subÃan o bajaban y luego preguntó:
-Y ahora qué vamos a hacer?
- ¡Vamos a hacernos un nido! -respondió alegremente Paganel.
-¿Un nido? -exclamó Roberto.