Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur CAPITULO 6
Los pasajeros del Duncan debieron soportar, el primer dÃa de viaje, los fuertes balanceos del buque debidos al mar picado, lo que impidió a las señoras aparecer por la toldilla. Pero al dÃa siguiente, una ligera variación del viento permitió izar el trinquete, la cangreja* y la gavia* de modo que el buque, ciñéndose más y apoyándose mejor en las olas, fue menos vio-á lento en sus cabeceos y balanceos.
Apenas despuntó el dÃa, lady Elena y Mary Grant se reunieron en la cubierta con lord Glenarvan, el mayor y el capitán. El dÃa se presentaba espléndido. Los pasajeros del yate contemplaban silenciosos la aparición de un sol magnÃfico.
-¡Qué admirable dÃa! -dijo lady Elena-. El dÃa empieza hermoso. Ojalá el viento nos siga siendo propicio. ¿Será larga nuestra travesÃa, querido Edward?
-El capitán nos lo dirá. ¿Andaremos bien, John? ¿Estás satisfecho con tu buque?
-Muy satisfecho, milord -contestó John Mangles-. Es un buque magnÃfico. Navegamos a diecisiete millas por hora y a este paso antes de cinco semanas habremos doblado el cabo de Hornos*
