Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur El Duncan seguÃa con maravillosa velocidad el rumbo de Vespucio y Magallanes. El 13 de setiembre cortó el trópico de Capricornio y puso proa hacia el célebre estrecho; en el horizonte se distinguÃan las costas bajas de la Patagonia de las que estaban a diez millas. El 25 de setiembre el Duncan penetró resueltamente en el estrecho, cuya longitud no es de más de 376 millas; es éste el paso preferido por los buques de más calado ya que encuentran allà fondeaderos adecuados, numerosos manantiales de agua potable, bosques ricos en caza, rÃos de abundante pesca y puntos de escala seguros; nada de esto ofrecÃa el estrecho de Lemaire, visitado incesantemente por tempestades y huracanes.
Durante la travesÃa, Paganel no querÃa perder un solo momento para observar ambas costas bajo los rayos del sol austral. No distinguió ningún habitante en la costa norte y sólo vio algunos fueguinos en las desérticas rocas de Tierra del Fuego.
No ver patagones le produjo cierto mal humor, lo que sirvió de diversión a sus compañeros de viaje.
-Una Patagonia sin patagones -decÃa-, no es una Patagonia.
-Paciencia -respondió Glenarvan-, no nos faltarán patagones.
-No lo sabemos.
-Pero los hay -dijo lady Elena.