Matias Sandorf
Matias Sandorf ÚLTIMOS ESFUERZOS EN LA ÚLTIMA LUCHA
Andrés Ferrato se quedó silencioso. No encontraba nada que responder al conde Sandorf. Su sangre de corso hervÃa. HabÃa olvidado a los dos fugitivos por quienes hasta entonces se arriesgó tanto. No pensaba más que en el español, no veÃa más que a Carpena.
— ¡Miserable, miserable! —murmuró por fin—. ¡SÃ! ¡Todo lo sabe; estamos a su merced! ¡He debido comprenderlo!
MatÃas Sandorf y Esteban Bathory miraban ansiosamente al Pescader. Esperaban lo que iba a decir, lo que iba a hacer. No habÃa un momento que perder para decidirse a tomar un partido. Tal vez se habÃa cumplido ya la obra de delación.
—Señor conde —dijo por fin Andrés Ferrato—; la policÃa puede invadir mi casa de un momento a otro. SÃ: ese malvado debe saber, o por lo menos suponer que os encontráis aquÃ, y ha venido a proponerme un trato. ¡Mi hija, por precio de su silencio! ¡Para vengarse de mà no vacilará en perderos! Ahora bien: si los agentes vienen, no es posible que escapéis, y seréis descubiertos. ¡Es preciso huir al instante!
—Tenéis razón, Ferrato —respondió el conde Sandorf—; pero antes de separamos dejadme daros gracias por todo lo que habéis hecho por nosotros, y por lo que aún querÃais hacer.
