Matias Sandorf
Matias Sandorf LA VIUDA DE ESTEBAN BATHORY
La llegada del doctor Antekirtt habÃa hecho gran ruido, no sólo en Ragusa, sino también en toda la provincia dálmata. Los periódicos, después de haber anunciado la llegada de la goleta al puerto de Gravosa, se habÃan arrojado sobre aquella presa que les prometÃa una serie de crónicas apetitosas. El propietario de la Savarena no podÃa, pues, escapar a los honores y al mismo tiempo a los inconvenientes de la celebridad.
Su personalidad se puso a la orden del dÃa.
La leyenda se apoderó de ella.
Se ignoraba quién era, de dónde venÃa, a dónde iba. Esto contribuÃa a excitar más y más la curiosidad pública. Y naturalmente, cuando no se sabe nada, el campo es más vasto, la imaginación se aprovecha, y se inventa por aparecer mejor informado.
Los reporteros deseosos de satisfacer a sus lectores, se habÃan apresurado a dirigirse a Gravosa, algunos hasta a bordo de la misma goleta.
Pero no pudieron ver al personaje de quién se ocupaba la opinión con tanta insistencia.
Las órdenes eran formales.
El doctor no recibÃa. Las respuestas a todas las preguntas de los visitadores las daba el capitán Narsos, y eran invariablemente las mismas.
—Pero ¿de dónde viene el doctor?
—De donde le agrada.
