Matias Sandorf
Matias Sandorf DIECISIETE VECES
—¿Diecisiete veces…?
—¡Diecisiete veces!
—¡SÃ…! ¡La encarnada ha salido diecisiete veces seguidas!
—¡Es posible…!
—Podrá ser imposible, pero ha sucedido.
—¡Y los jugadores se han cebado en contra de ella!
—¡Más de novecientos mil francos de ganancia para la banca!
—¡Diecisiete veces…! ¡Diecisiete veces…!
—¿A la ruleta o al treinta y cuarenta?
—¡Al treinta y cuarenta!
—¡Hace más de quince años que no se ha visto cosa igual!
—¡Quince años, tres meses y catorce dÃas! —contestó frÃamente un viejo jugador, perteneciente a la honrosa clase de los desplumados—. SÃ, señor; y ¡detalle curioso! fue en pleno estÃo: el 16 de Junio de 1867… Algo sé de ello.
Tales eran las palabras, o, mejor dicho, las exclamaciones que se cambiaban en el vestÃbulo y hasta en el peristilo del CÃrculo de los Forasteros, en Monte Carlo, la tarde del 3 de Octubre, ocho dÃas después de la evasión de Carpena del penitenciario español.
