Matias Sandorf
Matias Sandorf AL AMPARO DE DIOS
Y ahora séanos permitido describir en su conjunto, la colonia de Antekirtta.
Silas Toronthal y Carpena estaban en poder del doctor, y éste no aguardaba más que la ocasión de ponerse de nuevo en busca de Sarcany. En cuanto a los agentes encargados de descubrir el paradero de madame Bathory, no cesaban en sus investigaciones, inútilmente hasta entonces. Desde que su madre hubo desaparecido, no teniendo más apoyo que el viejo Borik, era una desesperación continua para Pedro Bathory: ¿y qué consuelo hubiera podido procurar el doctor a aquel corazón dos veces destrozado? Cuando Pedro le hablaba de su madre, ¿no sentÃa él que hablaba también de Sava Toronthal, cuyo nombre no era nunca pronunciado entre ellos?
En esa pequeña ciudad, la capital do Antekirtta, no lejos del Stadthaus, MarÃa Ferrato ocupaba una de las más bonitas habitaciones de Artenak. El doctor quiso probar su agradecimiento procurándole todas las comodidades de la vida. Su hermano vivÃa cerca de ella, cuando no estaba en el mar ocupado en algún servicio de transporte o de vigilancia. No transcurrÃa un solo dÃa sin que visitasen al doctor, o éste viniese a verlos. Su afecto, conforme los iba conociendo mejor, iba siempre en aumento hacia los hijos del Pescader de Rovigno.
—¡Qué felices serÃamos —decÃa con frecuencia MarÃa—, si Pedro pudiera serlo!
