Miguel Strogoff
Miguel Strogoff Como consecuencia de esta disposición en la marcha, resultó que Miguel Strogoff, que iba en las primeras filas de los que habían salido del campamento tártaro, es decir, entre los prisioneros hechos en Kolyvan, no podía mezclarse con los prisioneros llegados de Omsk y situados en último lugar. De ahí que no podía suponer la presencia de su madre y de Nadia en el convoy, como ellas no podían sospechar la suya. El viaje desde el campamento a Tomsk, hecho en aquellas condiciones, bajo el látigo de los soldados, mortal para muchos de los prisioneros, se hacía terrible para todos. Se iba a atravesar la estepa por una ruta más polvorienta todavía, después del paso del Emir y su vanguardia.
Se dio orden de marcha con rapidez y los descansos eran pocos y muy cortos. Aquellas ciento cincuenta verstas que debían franquear bajo un sol abrasador, por muy rápidamente que fueran recorridas, tenían que parecerles interminables. La comarca que se extiende sobre la derecha del Obi hasta la base de las estribaciones de los montes Sayansk, cuya orientación es de norte a sur, es una comarca muy estéril. Apenas algunos raquíticos y abrasados arbustos rompen de vez en cuando la monotonía de la inmensa planicie. No hay cultivos porque todo es secano y, sin embargo, el agua es lo que más falta hacía a los prisioneros, sedientos por una marcha tan penosa.