Miguel Strogoff
Miguel Strogoff El 25 de agosto, a la caĂda de la tarde, la kibitka llegaba a la vista de Krasnoiarsk. El viaje desde Tomsk habĂa durado ocho dĂas y si no pudo hacerse más rápidamente, pese a los esfuerzos de Miguel Strogoff, era porque Nicolás habĂa dormido poco. De ahĂ la imposibilidad de activar la marcha del caballo, el cual, guiado por otras manos, no hubiera tardado más de sesenta horas en hacer ese mismo recorrido. Afortunadamente, todavĂa no se veĂa ningĂşn tártaro. Los exploradores no habĂan aparecido sobre la ruta que acababa de recorrer la kibitka, lo cual era bastante inexplicable. Evidentemente, era preciso que algo grave hubiera ocurrido para impedir que las tropas del Emir se lanzaran sin retardo sobre Irkutsk. Esta circunstancia, efectivamente, se habĂa producido. Un nuevo cuerpo de ejĂ©rcito ruso, reunido a toda prisa en el gobierno de Yeniseisk, habĂa marchado sobre Tomsk con el fin de intentar recuperar la ciudad, pero eran unas fuerzas demasiado dĂ©biles para enfrentarse contra todas las fuerzas que el Emir tenĂa allĂ concentradas, y se habĂan visto obligados a batirse en retirada.
