Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años Dick había sacado la conclusión de que Harris les había traicionado y ya sólo esperaba la ocasión de poner al descubierto su deslealtad. Había acumulado suficientes pruebas para ello y su corazón le decía que muy pronto podría desenmascararle.
Pero... ¿qué perseguía Harris? ¿Qué podía moverle a obrar de aquella manera?
¿Qué decisión era preciso tomar en medio de aquellos bosques y ante los terribles sufrimientos que preveía?
El joven grumete no dejó traslucir sus sentimientos y permaneció callado, incluso cuando, al adelantarse hasta un arroyo bastante ancho, distinguió unos enormes animales que se precipitaban hacia la orilla, donde desaparecieron:
¡Hipopótamos! ¡Dick acababa de ver hipopótamos en América!
Siguieron adelante todo el día. El desánimo se hacía evidente en todos y muy especialmente en la señora Weldon, que al ocuparse sólo de su hijito, no sentía el cansancio, a pesar de que las fuerzas la iban abandonando.
Tom mostró al grumete un objeto que había llamado su atención y que recogiera del suelo poco antes.