Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años -Tú lo has dicho -afirmó Negoro-. Por eso a los quince días de haber ingresado en tan respetable lugar pude evadirme y ocultarme en la bodega de un barco inglés que partía hacia Nueva Zelanda. Sufrí mucho oculto en aquel lugar, condenado a vivir durante la travesía a base de galletas y un barrilito de agua. Por fin, y después de haber practicado muchos oficios, incluso el de hombre honrado, tuve la ocasión de enrolarme en la Pilgrim como cocinero, puesto que el que tenían a bordo desertó.
A continuación, a instancias de Harris, Negoro relató con todo detalle la travesía en aquel barco, hasta que, con sus malas artes logró dirigirlo hacia Angola, donde encalló en la playa.
-Y la suerte me condujo a esa playa -terminó Harris- para recibirte.
-Ha sido la única casualidad en todos mis proyectos -continuó Negoro-. Y lo más interesante es que la señora Weldon y sus acompañantes se encuentran a doscientas millas en el interior de África, que es adonde yo quería traerlos.
- ¿Y qué proyectas? -interrogó Harris.
-Antes de que te lo cuente, deberías darme noticias de nuestro amo, el tratante Alvez, al que no he visto desde hace dos años.