Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años XXII
A pesar de la calma en la atmósfera, aquella era la época de la masika, segundo período de la estación de las lluvias, lo que hacía temer que las noches, particularmente, no serían demasiado tranquilas, debido a las condiciones climatológicas.
La caravana se encaminó hacia el Este, siguiendo a unos cincuenta soldados que marchaban en cabeza. Otro centenar de ellos repartidos en los flancos del cortejo, vigilaba a los prisioneros y el resto de guardianes cerraba la formación.
La caravana iba mandada por el feroz Ibn Hamis, que había intervenido en la lucha entre Dick Sand y su havildar. Era el único que vigilaba a todo aquel rebaño, yendo y viniendo de la cabeza a la cola de la columna.
Aparte de Tom y sus compañeros, Nan andaba en el centro del cortejo en un grupo formado por varias mujeres. La habían encadenado con una joven madre de dos hijos, de tres años de edad uno de ellos, que apenas si podía andar, y de pecho el otro.
