Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años XXIV
Varios indígenas se arrojaron sobre Dick con el fin de hacerle pagar caro su osadía, cuando apareció Negoro, que evitó que el grumete fuese asesinado.
Alvez y Coimbra no estaban de acuerdo con Negoro, quien parecía dispuesto a perdonar la vida del muchacho; pero aquél les dijo que había planeado para el joven una muerte más en consonancia con su categoría de capitán.
Finalmente Alvez y Coimbra accedieron a la petición de Negoro y el primero dio la orden de que se encerrara al grumete, con la recomendación de que fuese estrechamente vigilado.
Por fin Dick Sand había visto a Negoro, el hombre culpable de toda la situación. Aquel miserable que le era más odioso aún que su cómplice.
Fuertemente encadenado, Dick fue encerrado en un barracón que Alvez tenía reservado a los esclavos condenados a muerte por rebeldía.
El 28 de mayo, dos días después, se abrió el mercado donde los tratantes de las principales factorías del interior y los indígenas de las provincias limítrofes con Angola se reunían para llevar a cabo sus transacciones.
