Un Capitan de quince años

Un Capitan de quince años

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XXVIII

LA HUIDA POR EL RIO

La alegría que sintieron los náufragos al verse de nuevo reunidos, fue muy grande.

La señora Weldon no podía dar crédito a lo que veían sus ojos.

- ¡Mi querido Dick! -decía estrechándolo entre sus brazos, mientras Jack, sin poder ocultar su júbilo, le cubría de besos-. ¡Y tú! ¡Eres tú, noble Hércules, el que me ha salvado y al que no he podido reconocer!

El negro, frotándose el pecho para quitarse los dibujos que lo cubrían, exclamó satisfecho:

-¡Vaya un disfraz!

-La ha salvado a usted -intervino Dick Sand-, como me salvó a mí, aunque no quiera confesarlo.

-Salvados, no lo estamos aún -aseveró Hércules- y, por otra parte, si el señor Benedicto no hubiera venido a decirnos dónde se encontraba usted, señora Weldon, nada hubiera podido hacer.

Cinco días antes, había sido Hércules el que se arrojó sobre el primo Benedicto cuando corría en persecución de su precioso insecto. De no haber mediado aquel incidente, ni el grumete ni Hércules hubieran sabido dónde estaba prisionera la señora Weldon.


Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker