Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años El capitán, entonces, dio las órdenes oportunas, se desplegaron las velas y la Pilgrim, después de una perfecta maniobra, orientó la proa hacia la costa americana.
A los tres días de la partida y obligado por fuertes brisas del Este, la goleta tuvo que amurar a babor para resguardarse del viento.
El 2 de febrero el capitán Hull se encontraba en una latitud más alta de lo que hubiera deseado.
El mar estaba tranquilo y la navegación se realizaba en condiciones normales y lo único que era de temer era el retraso de la marcha, debido a la calma reinante.
