Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años XIII
ENCUENTRO CON UN COMPATRIOTA
Cuando al día siguiente, 7 de abril, el mar brillaba bajo los primeros reflejos del día, Austin, que estaba de guardia, dio la señal de alerta al comprobar que Dingo se mostraba inquieto y ladraba en dirección al riachuelo.
-Alguien anda por ahí -advirtió Dick-, pero no creo que sea Negoro, puesto que de ser así, el perro ladraría furioso. Preparen las armas y vengan conmigo.
La actitud de Dingo revelaba, sin lugar a dudas, que había visto algo u olido algún indígena.
De pronto, y sin preocuparse de hacer frente a la cólera del perro, apareció en un recodo del acantilado un hombre que, al ver al grupo, dio muestra de viva sorpresa.
-Por fin podremos saber dónde estamos -comentó Dick, echándose el fusil al hombro y avanzando hacia el desconocido.
El recién llegado parecía no estar muy tranquilo ante la presencia de aquellos cuatro hombres armados. Llevó con rapidez sus manos al fusil que llevaba terciado y lo apoyó en el hombro.