Un Drama en México
Un Drama en México DE los cuatro puertos mexicanos en el océano Pacífico, San Blas, Zacatula, Tehuantepec y Acapulco, este último es el que ofrece más recursos a los navíos. La ciudad es malsana y está mal construida, ciertamente, pero la rada es segura y podría contener cien barcos con facilidad. Altos acantilados protegen las embarcaciones por todas partes y forman una dársena tan apacible, que un extranjero que llegara desde tierra creería ver un lago encerrado en un círculo de montañas.
En esta época, Acapulco estaba protegido por tres bastiones que la flanqueaban por la derecha, mientras que la bocana del puerto estaba defendida por una batería de siete cañones que podía, si era preciso, cruzar sus fuegos en ángulo recto con los del fuerte de San Diego.
Este último, provisto de treinta piezas de artillería, dominaba toda la rada y podía hundir, con toda certeza, cualquier navío que intentara forzar la entrada del puerto.
La ciudad no tenía, pues, nada que temer; no obstante, tres meses después de los acontecimientos arriba descritos, fue sobrecogida por un pánico general.