Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Aquella celda era, dicho con propiedad, el arsenal y el vestuario del Nautilus. Una docena de escafandras suspendidas de la pared, esperaban a los paseantes. Ned Land, viéndolas, manifestó evidente repugnancia en ponérsela.
-¡Pero, mi valiente Ned, le dije, si las selvas de la isla de Crespo no son sino bosques submarinos!
-¡Vaya!, exclamó el arponero contrariado al ver que se, desvanecÃan sus ilusiones de carne fresca. ¿Y usted, señor Aronnax, piensa meterse dentro de esos trajes?
-Es necesario, maestro Ned.
-Es usted muy libre de hacerlo, señor, respondió el arponero encogiéndose de hombros, pero en cuanto a mÃ, a menos que me obliguen, nunca me meter' dentro de eso.
-Nadie lo obligara, maestro Ned, dijo el capitán Nerno.
-¿Y Consejo se arriesgará?, preguntó Ned.
