Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Bastante perplejo Dumont d'Urville y sin saber si debía dar crédito a tales relatos publicados en periódicos poco dignos de confianza, se decidió, no obstante, a lanzarse tras los rastros de Dillon. El lo de febrero de 1828, el Astrolabe se presentó ante Tikopia, tomó como guía e intérprete a un desertor establecido en la isla, se encaminó hacia Vanikoro, adonde llegó el 12 de febrero, bordeó los arrecifes hasta el 14 y sólo el 20 fondeó dentro de la barrera en el abra de Vanú.
El 23, varios oficiales recorrieron la isla, trayendo algunos restos poco importantes. Los naturales, adoptando un sistema de negativas y subterfugios, se rehusaron a llevarlos al lugar del siniestro. Semejante conducta tan turbia hizo sospechar que hubieran maltratado a los náufragos y temieran la venganza de Dumont d'Urville por el daño causado a La Pérouse y a sus desdichados compañeros. Sin embargo, el 26, convencidos por medio de algunos presentes y comprendiendo que no debían temer represalias, condujeron al segundo, Jaquinot, al lugar del naufragio.