Viaje al centro de la tierra

Viaje al centro de la tierra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tal era el personaje que me interpelaba con tanta impaciencia. Imaginaos un hombre alto, enjuto, con una salud de hierro y de un rubio juvenil que le quitaba diez buenos años a los cincuenta que tenía. Sus grandes ojos giraban sin cesar detrás de unas gafas considerables; su nariz, larga y delgada, parecía una hoja afilada; los maliciosos pretendían incluso que estaba imantada y que atraía las limaduras de hierro. Pura calumnia: sólo atraía el tabaco, pero en gran abundancia, a decir verdad.

Otto Lidenbrock era un hombre alto, enjuto.

Cuando un hombre alto, enjuto haya añadido que mi tío daba pasos matemáticos de media legua y que al caminar mantenía sus puños sólidamente cerrados, señal de un temperamento impetuoso, se le conocerá lo bastante para no sentir afición por su compañía.

Vivía en su casita de Königstrasse, morada mitad de madera, mitad de ladrillo, rematada en un frontispicio almenado; daba a uno de esos sinuosos canales que se cruzan en medio del barrio más antiguo de Hamburgo, que respetó afortunadamente el incendio de 1842.

Vivía en su casita de Königstrasse.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker